037 Glosa del Autor
Con este poema quiero hacer una reflexión acerca de cosas que son esenciales para la vida y al mismo tiempo nos hacen daño o nos matan. Pongo el ejemplo del oxígeno, sin el cual no podríamos vivir, pero cuando respiramos, el aire que va cargado de oxígeno reacciona con ciertos principios inmediatos para producir la energía que necesitamos para vivir y como resultado de esa interacción genera unas sustancias tóxicas llamadas radicales libres, que lentamente van destruyendo nuestras células hasta ocasionarnos la muerte.
Los términos lingüísticos utilizados en la composición del poema son sencillos y fáciles de comprender. Sólo una de las palabras incluídas está en el grupo de las poco usadas hoy. Me refiero a FARISEO, su origen procede del nombre que se daba a un grupo de judíos del que poco se sabe, solo existen algunas referencias a ellos en las Sagradas Escrituras, y se cree que fueron contrarios a las leyes que Jesús predicaba, traidores a él y a su causa. Por eso, en los textos cristianos se utilizaba como sinónimo de traidor, falso, hipócrita, etc.
FARISEOS
Algo intuyes cuando naces
y abres el cuerpo a la vida,
en profunda bocanada
entra la primera brisa.
Pronta inunda tus adentros
casi como un suspiro,
algo desconocido,
es el aire que respiras.
Tras la primera impresión
que sientes ante este aliento,
te asustas y desconfías,
lloras por no quererlo.
Luego vuelves a intentarlo
ves que lo necesitas,
abres el pecho, inspiras,
crees que te da la vida.
Pasan los años y pierdes
la fuerza que antes tenías,
indagas por qué ha pasado:
"TE MUERES PORQUE TE OXIDAS".
Y en final irreversible
al que el tiempo te ha llevado,
conoces al responsable,
el que creías tu amigo,
el mismo que te ha matado:
"EL AIRE QUE HAS RESPIRADO".
Lo mismo pasa en la vida
con los amigos del alma,
algunos son verdaderos
otros quizás FARISEOS
Ismael Martínez García,. Poeta 8 de junio de 2014
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