El lector, para comprender este poema debe tener delante de los ojos, o al menos imaginarse, una fotografía "en blanco y negro" acompañado de su amor.
Con esa media voz con la que hablas
y gesto de dulzura, los labios se desperezan
al dibujar un beso hueco en mi cara, holgura
que sin calor extraña ese cuerpo en flor,
abrazaditos los dos.
A media voz, tu cara despierta aroma y viste
piel de porcelana, hierática figura
que recuerda nuestro amor.
Aún guardo en mí la frescura
de un momento que pasó
y quedará en la noche oscura:
yo a ti, tú a mí, mirándonos los dos.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 16 de agosto de 2016
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