Con la proa varada
y los pies sobre el albero
inerte la alborada espero
A la espalda un aura clara
de luz tenue de lucero;
a babor calma y sosiego
En estribor aguarda
sentada sobre un "te quiero"
la llama que alegra el alma
¡Marinero!
clama la mar ahogada:
clama la mar ahogada:
Ve corriendo
a salvar del ocaso al alba
En la vela holgada
mi velero guarda
una mancilla grana
de terciopelo.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 22 de mayo de 2016
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