Un ravión envuelto de aire
me inundó con su perfume,
ligero el manto que la cubre,
ligera la brisa que la adora,
ligero y puro siempre el manto,
y la brisa, ahora.
En un ravión envuelto de aire
llegó al despertar la aurora,
su perfume.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 7 de marzo de 2015
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