353. DE TU DEDO CAYÓ EL ANILLO
De tu dedo hulló el anillo
que rodó en el suelo y se perdió.
Ya no hablan las palabras,
ausente tu muda voz.
Que el agua de la torrentera te arrastre
en regadío
a las áridas tierras
del estío.
En el pozo acecha amenazante
el frío que hiela el aire que respiro
y congela mi voz en la garganta.
Allí llegué un día perdido
y vi el anillo recostado
en el fondo abisal oscuro del río.
Una estrella, un rayo de luz, despierta
un tenue brillo dorado;
hice por estar a tu lado, contigo
pero me hirió el metal del anillo.
Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 21 de marzo de 2015
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