sábado, 21 de diciembre de 2019

SE FUE ENGAÑADA LA VIDA



SE FUE ENGAÑADA LA VIDA

La dedalera erguida
sobre una espiga de cera,
por una diadema verde
de espinas,
suspira prisionera.

En este jardín de santos
las rojas flores,
los verdes tallos,
de mil amores y encantos,
ataviados.

Embriagado de luz,
ebrio de formas y colores,
aturdido de aromas,
impregnado de frescos  olores.
¡No sé qué decir!

¡Aburrida estoy, de este vivir!
se lamenta una rosa blanca
de no ser roja;
posa un tallo de espinas,
sobre mi piel desnuda;
se abre una herida, y brota
la sangre desteñida.

¿Dónde la sangre roja,
mi vida, perdió su color?
¿Adónde, mi amor,
se fue engañada la vida,
que no volvió?

Ismael Martínez. Poeta en El Paraíso a 12 de junio de 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario