viernes, 15 de septiembre de 2017
634. VIENTRE
Sobre su vientre plano
la mano pausa su presencia;
cinco yemas y una palma
obtienen con abulia su calor.
Con un gesto generoso, dona
la bella flor su dulzura,
que brota de su interior equilibrado
en forma de rubor.
Cuando se ausente la ardentía,
frías las yemas, gélida la palma,
buscará con apremio la razón
su ánima; la mano llorará
la pérdida; el vientre amado
ya no volverá; solo quedará
su ausencia en el presente.
Ya la presencia es pasado.
Ismael Martínez García. Poeta en El Paraíso a 15 de septiembre de 2017
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