No vuela el silencio alado
con las mojadas plumas,
ni presta cama ni cuna
a la invisible nada.
Del cuerpo que no tiene sombra
emana un cántico breve
de despistadas notas
que a la anacusia vuelven.
Aroma de verdes laureles,
luceros dormidos,
alegres besos de labios rojos;
espero que algún día regresen.
Ismael Martínez García. Poeta en El Paraíso a 13 de agosto de 2017
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