Glorioso púlpito para una voz candente
de inusitada luz y brío,
imagen alborotada que llega del puro y frío
cielo azul y se torna en relente fresco.
Ya es historia el riguroso invierno interminable;
aún resuena en la campiña el último eco
de su garganta de lobo;
yacen las víctimas del brusco talante
en el remanso árido del camino.
cual promesa de mejora.
Se entrega a sus pretendidos amaneceres
y a las sosegadas tardes de cortejo en la solana.
Mil fastos de alegría
y otras tantas correrías adolescentes
brotarán de su blanco vientre.
Ismael Martínez Poeta en Nava a 22 de octubre de 2016
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