470. SUSPIRAR POR MARZO
Tras las dulces notas del violín
queda un vacío amargo,
un atuendo de doradas espinas
y erizados cardos.
y erizados cardos.
Aún recuerdo el rosal
en aquellos días claros
en aquellos días claros
de marzo y abril;
y las interminables tardes del estío
dormitando bajo la hiedra.
No volverán las noches de luna llena
rezumando aromas de jazmines
y alhelís.
y alhelís.
Ya en octubre suspiran
las flores secas del jardín
porque vuelva marzo.

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