Piel de bronce en el jardín
de frío tacto en abril;
en mayo los años locos
que se alejaron de mí.
En esta hora de vivir
ya quedamos pocos.
Yo me veo solo aquí
¿dónde estarán los otros?
Piel de bronce en el jardín
que brilla a la luz dorada;
las flores hacen sentir
rancios aromas lavanda
que aún perviven en mí.
Tres ruiseñores cantan
sobre una rama de abril.
En los espacios vividos
no quedan seres queridos.
Turbas de mariposas
inundan el cielo añil.
Ismael Martínez García. Poeta en Nava a 23 de julio de 2015

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